Nos sobran los motivos para la huelga general

Por Spanish Utopia
26 de octubre de 2026

El encarecimiento salvaje de la vivienda devora nuestros sueldos mientras las empresas baten récords de beneficios. Sin delegar en partidos ni esperar pactos desde arriba, este 11 de noviembre paramos los centros de trabajo para golpear al rentismo y a la patronal donde les duele: en la producción y en sus ganancias.

El engranaje capitalista nos repite a diario que la precariedad es un destino individual, pero la realidad material es otra: sufrimos un expolio planificado. Cada subida arrancada en un convenio colectivo acaba en manos del rentista antes de que podamos notarla en el bolsillo. La vivienda, convertida en pura mercancía para la especulación financiera, actúa hoy como una aspiradora que absorbe nuestro tiempo y nuestro salario. Frente a la resignación institucional, el 11 de noviembre paramos la producción.

La vivienda es salario: las dos caras del expolio patronal y rentista

Nos dicen que la vivienda nada tiene que ver con el centro de trabajo, pero tienen todo que ver. En el Estado español, el precio habitacional ha aumentado un 36% desde 2021 y un 80% en los últimos diez años. Mientras tanto, en 2025 el salario medio por hora continuaba un 2,8% por debajo de los niveles de 2021 y apenas rozaba el de 2019. Seis años de pérdida y estancamiento salarial mientras las empresas disparaban sus márgenes un 6% y el Ibex 35 cosechaba 60.000 millones de euros en beneficios.

El rentismo y la patronal operan en pinza:

  • Hacinamiento y expulsión: El 9,5% de la población malvive hacinada o debe desplazarse lejos de sus barrios, perdiendo horas de vida en transporte forzoso.
  • Impacto patriarcal y racista: La carestía golpea con especial violencia a las personas migradas, racializadas, disidencias de género y a las mujeres, cuya mediana salarial anual se sitúa en 22.088 € frente a los 26.377 € de los hombres.
  • Trabajar para pagar el suelo: Con el salario medio actual, una trabajadora dedica aproximadamente 10 días al mes exclusivamente a pagar el alquiler. Secundar un día de huelga cuesta solo una jornada de sueldo; la sumisión cotidiana nos cuesta diez días de servidumbre al mes.

Superar la trampa parlamentaria: acción directa y autogestión

Ni las leyes del Estado ni las manifestaciones de 2025 y 2026 han frenado la sangría. Las instituciones electorales no solucionan los problemas que ellas mismas administran y protegen. No delegamos nuestras vidas en partidos ni gobiernos: la huelga general es una herramienta de clase construida desde abajo que golpea en el punto neurálgico del capital, allí donde se genera la plusvalía. Sin nuestra mano de obra no hay beneficios empresariales ni rentas inmobiliarias que cobrar.

La huelga interpela tanto a los fondos buitre y a la gran patronal como a las administraciones que les sirven de capataces. Rechazamos frontalmente los discursos reaccionarios que intentan enfrentar a la clase trabajadora: el problema no es quien migra para trabajar y sufre los mismos alquileres abusivos, sino la acumulación especulativa y el parasitismo rentista. Nadie debe tener derecho a vivir a costa del esfuerzo ajeno.

Reivindicaciones básicas: el programa de choque

Frente a la tiranía del mercado, las demandas de este 11N atacan la raíz del problema mediante la redistribución y el control obrero:

  • Abolición del negocio del alquiler: Bajada obligatoria de los precios de los alquileres e imposición de límites efectivos, cerrando los fraudes de temporada y por habitaciones. Contratos indefinidos por defecto.
  • Expropiación y desahucio cero: Expropiación de las viviendas en manos de fondos buitre, bancos y grandes especuladores, fin inmediato de todos los desahucios sin alternativa digna y erradicación de los privilegios fiscales a las SOCIMI.
  • Salarios blindados y reducción de jornada: Cláusulas de garantía salarial en todos los convenios frente a la inflación estructural, complementos por coste de vivienda y reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo.
  • Libertades y defensa contra la represión: Derogación de la Ley Mordaza para garantizar la protesta social y freno radical a la persecución patronal de las bajas médicas.

De la queja a la trinchera: ¿qué podemos hacer?

La huelga general ampara a cualquier trabajadora, tenga contrato temporal, esté en periodo de prueba, contratada por ETT o sin afiliación previa a ningún sindicato. Las advertencias patronales se desmoronan cuando actuamos en bloque.

  1. Agita en el puesto de trabajo: Habla en los comedores, asambleas de sección y grupos de trabajo; calcula la pérdida salarial con la plantilla y difunde el argumentario.
  2. Refuerza la autoorganización: Participa en las asambleas barriales y comités de huelga, y monta o robustece la sección sindical en tu centro de trabajo.
  3. Paremos el consumo y la producción: Si eres autónoma o precaria fuera del régimen laboral estándar, cierra, cuelga el cartel solidario, no consumas y toma la calle con el movimiento autónomo.

¡El 11 de noviembre rompemos la normalidad del capital: porque una casa no es un negocio y nuestras vidas no se negocian!