Ni patria ni patrón: ¡Guerra a sus guerras!

Por Spanish Utopia
28 de octubre de 2026

Las guerras no son un accidente de la historia ni un fallo diplomático; son la herramienta estructural con la que las élites económicas y políticas perpetúan su dominio.

Cada conflicto armado financiado por los Estados no es más que una carnicería organizada donde la clase trabajadora pone los muertos mientras la oligarquía capitalista contable sus beneficios en la bolsa y en las industrias del armamento.

El Estado como máquina de matar

La bandera no cubre a los pueblos; tapa a los verdugos. El concepto mismo de «patria» es una trampa ideológica diseñada para que los oprimidos se masacren entre sí defendiendo fronteras invisibles que solo benefician a los gobernantes. El militarismo es el brazo armado del capitalismo y la máxima expresión del autoritarismo estatal: reduce al ser humano a carne de cañón y disciplina a las poblaciones a través del miedo, la obediencia ciega y el control social.

La falacia de la «defensa nacional»

Nos hablan de «seguridad» y «defensa de la democracia», pero la única realidad tras sus discursos es el expolio de recursos, la expansión imperialista y el enriquecimiento de las corporaciones armamentísticas. Ningún ejército defiende la libertad. Los ejércitos existen para proteger los privilegios de las élites, sostener las fronteras de la exclusión y sofocar cualquier atisbo de revuelta interna cuando el pueblo dice ¡basta!

Deserción, sabotaje y acción directa

Ante su maquinaria de exterminio, la respuesta no puede ser el pacifismo tibio ni la confianza en las instituciones que financian las bombas. La única postura éticamente transformadora es el antimilitarismo radical y la insumisión:

  1. Guerra de clases, no entre pueblos: Nuestras enemigas no son las personas trabajadoras de otros países, sino las clases dirigentes de cualquier rincón del mundo que declaran las guerras desde despachos blindados.
  2. Sabotaje a la industria bélica: Desenmascarar y bloquear la producción, financiación y transporte de material de guerra. Ni un euro, ni una herramienta para la máquina de matar.
  3. Objeción e insumisión: Desobedecer las órdenes del mando, negarse al reclutamiento y desmantelar el principio de autoridad. La desobediencia es la única garantía contra la tiranía.

Por la emancipación total

Destruir la guerra exige destruir el orden que la engendra. No habrá paz real mientras existan Estados que reclamen el monopolio de la violencia y mercados que lucren con la devastación. Contra el militarismo de los de arriba, oponemos la solidaridad internacionalista de las de abajo, la autogestión y el apoyo mutuo.

¡Ni con las bombas de unos, ni con las banderas de otros!

¡Abajo las fronteras, abajo los Estados, abajo el capital!