Manifiesto de las sombras

Por Spanish Utopia
18 de octubre de 2026

A lxs que oyen,
a lxs que observan,
a lxs que callan.
A lxs marginadxs,
a lxs rechazadxs,
a lxs desposeídxs,
a lxs explotadxs por el sistema,
a lxs que no poseen la tierra pero la trabajan.

La verdad, tarde o temprano, sale a la
luz; las caretas se caen y los
delincuentes han quedado
descubiertos.

Por años se han pintado
como héroes del mundo,
como amantes de la libertad,
pero solo han provocado guerras, destrucción y genocidio.

Dejemos de hacerles el juego.
Dejemos de ser sus peones en la guerra.
Dejemos de formar parte de la carne
de cañón de sus ejércitos.

Dejemos de creer en fronteras.
Dejemos de creer en falsos profetas.
Dejemos de creer en religiones.

Dejemos de creer en dogmas.
Dejemos de creer en ideologías.
Dejemos de creer en el sistema
de control y dominación que nos apaga
día a día, que nos reduce a animales
que producen y se reproducen
para beneficio de unos cuantos,
para ser explotados, esclavizados
y abusados hasta la muerte.

La mayoría nace y muere en la miseria,
trabajando jornadas extensas
donde convivir con nuestras familias
se vuelve imposible o se limita a unas cuantas horas.

Nos quitan tiempo para
no pensar, para no sentir, para no vivir,
para no existir.

El abandono de nuestros hogares por
jornadas laborales ha dejado a lxs
niñxs sin protección, sin cuidados,
sin guía; por lo que han sido formadxs
en sistemas educativos deficientes
que han perpetuado la miseria y la deshumanización.

Lxs han vuelto
mano de obra barata o lxs han dejado
a merced de la base “ilegal” del sistema,
siendo cooptadxs,
secuestradxs o desaparecidxs para
trata de personas, tráfico de órganos o
para formar parte de filas llenas de
muerte y destrucción.

Por siglos, estos hombres han usado
el nombre o la idea de Dios para
justificar su dominación sobre otrxs.

Han destruido familias, territorios,
ciudades, comunidades; han matado,
torturado, violado y abusado.

¿Pero quién es Dios?

¿Dónde está Dios?

Dios no escribió los libros, los cuentos
y las historias con las que se nos manipula.
Se nos vende la idea de una
mejor vida cuando estemos muertxs.

Fueron hombres sedientos de control y
poder quienes los escribieron para
manipular según sus necesidades y
conveniencia, para colocarse una
corona, un trono, una banda o un
poder que no les pertenece.

La guerra de ellos no es de un pueblo contra otro:
la guerra es contra toda forma de vida
que habita en nuestro planeta.

Pero nuestra guerra es contra los
sistemas totalitarios, el fascismo,
el racismo, la xenofobia,
la discriminación;
contra la violencia perpetrada por sistemas de creencias
religiosos, políticos, económicos,
ideológicos y sociales.

Nos venden la idea de un mundo donde
la explotación es necesaria
y la desigualdad es natural.

Nos matan de hambre, de sed,
de soledad, de enfermedad,
porque nos venden el veneno y el antídoto.

Nos usan como herramientas.
Nos explotan hasta la muerte.
Juegan con nuestras vidas,
con nuestra mente,
con nuestra humanidad.

Nos convierten en números, en datos,
en estadísticas.
Nos reducen a producción y consumo.

La guerra es negocio.
La guerra es control.

Nos enseñaron a pelear entre nosotrxs
mientras arriba deciden quién vive y
quién muere.

Nos dividieron por fronteras, por ideas,
por creencias, para que nunca
miremos hacia donde realmente está el poder.

No más obediencia ciega.
No más sostener un sistema que
se alimenta de muerte.

Nuestra lucha no es entre nosotrxs.
Es por la vida misma.

Por el tiempo que nos roban.
Por los cuerpos que explotan.
Por las vidas que desaparecen.

Nuestra lucha es por la vida,
y toda estructura que vaya en contra
la haremos caer.