La histórica CNT-AIT se ve obligada a cambiar de siglas

Por Spanish Utopia
22 de mayo de 2026

Tras casi una década de litigios judiciales, los sindicatos de la CNT-AIT se ven forzados a modificar sus denominaciones. Una sentencia del Tribunal Supremo ha ratificado la resolución de la Audiencia Nacional, obligando a esta organización a renunciar al uso de sus siglas históricas.

La decisión judicial llega en un momento en el que la Confederación ya enfrentaba múltiples frentes: la precariedad laboral, la patronal, el autoritarismo estatal, los desahucios, la crisis de militancia y las estructuras capitalistas. Ahora, además, debe afrontar una restricción sobre su propia identidad.

El origen del conflicto no proviene directamente de las fuerzas empresariales ni del Estado, aunque estos se beneficiarán del debilitamiento resultante. El problema surgió de la ruptura interna en el seno del anarcosindicalismo español. La CNT —cuyo aparato dirigente es conocido por sus críticos como CNT-CIT — fue expulsada de la propia AIT en 2016 al negarse a seguir pagando las cuotas económicas destinadas a la AIT y una gran deriva ideológica y autoritaria alejada de los principios anarcosindicales.

Ante esta ruptura, un sector de la organización optó por mantener la adhesión a la AIT y preservar los principios revolucionarios, la memoria histórica y la práctica antireformista del sindicalismo de clase. Esta decisión derivó en una serie de demandas judiciales por el uso de la denominación CNT-AIT.

Una sentencia controvertida

Según los afectados, la justicia burguesa ha creado una contradicción flagrante con esta resolución. Al amparo del derecho a la libertad sindical, se está coaccionando a los trabajadores que libremente eligieron formar parte de un sindicato coherente con su historia, memoria y práctica revolucionaria.

La sentencia obliga, en la práctica, a elegir entre el nombre y los principios. Mientras la CNT-AIT mantiene los postulados antireformistas de la AIT, la otra CNT ha abandonado esa línea internacional, lo que ha generado la actual división.

Este caso no es nuevo en la historia del movimiento obrero. El sindicalismo revolucionario ha sido históricamente objeto de persecuciones, desestabilizaciones y ataques tanto desde la derecha como desde sectores de la izquierda institucional, siempre por parte de quienes defienden modelos jerárquicos, ejecutivos y de coerción.

Reivindicación de la identidad

A pesar del obligado cambio de siglas, la organización mantiene su compromiso con los ideales anarcosindicalistas. En los próximos días se publicará un comunicado oficial más extenso. Mientras tanto, desde la CNT-AIT reivindican explícitamente su pertenencia a la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), incorporando esta sigla en sus nuevas denominaciones para mantener visible su vinculación con la tradición internacionalista y revolucionaria.

Se trata de una organización pequeña pero fiel a sus convicciones, que continúa luchando contra la explotación y las estructuras de poder, incluso cuando estas se presentan bajo formas judiciales o sindicales aparentemente afines.

La historia del movimiento obrero está llena de episodios donde las disputas por las siglas y la herencia ideológica han sido utilizadas para debilitar la disidencia más consecuente. En este caso, la CNT-AIT afirma que, más allá del nombre, lo que permanece intacto es su práctica y sus principios.